Ficha del proyecto
Tipología: interiorismo, vivienda
Ubicación: Alicante, España.
Año: 2025
Superficie: 206m2
Número: 155
Tamaño: M
Presupuesto: 300000
En un entorno duro y complejo, rodeado de otras viviendas se proyecta esta casa Oasis en Alicante. Buscando la intimidad y la creación de multiples patios «oasis» que articulan la vivienda, fundiendo exterior e interior de parcela, con el dentro y fuera de la vivienda. Los límites entre parcela y vivienda de diluyen creando una experiencia conjunta, en la que la experiencia vivida se entremezcla con la naturaleza y el frescor, en un ejercicio único de sostenibilidad y biofilia.
CASA OASIS
¿Dónde termina la casa y comienza el jardín?
Casa Oasis parte de una voluntad: diluir esta frontera. En un entorno residencial densificado, la vivienda no pretende entenderse como un objeto aislado dentro de una parcela, sino como una arquitectura capaz de construir su propio paisaje. La operación consiste en introducir el vacío en el interior de la casa hasta convertirlo en materia de proyecto.
Martí Guixé propone considerar todos los lugares como un interior. Esta idea permite invertir la relación convencional entre arquitectura y paisaje: no se trata únicamente de abrir la casa hacia el exterior, sino de hacer del exterior una experiencia interior. En Casa Oasis, esta condición se materializa mediante una secuencia de patios que perforan el volumen construido y amplían los límites de lo doméstico.
La casa se fragmenta para poder volver a relacionarse.
Los patios —oasis interiores— organizan el programa y construyen una sucesión de espacios de distinta condición. Algunos son jardines contenidos; otros prolongan las estancias de día; otros actúan como filtros entre ámbitos privados y colectivos. Todos ellos participan de una misma idea: el exterior deja de ser el fondo de la vivienda para convertirse en parte de su estructura espacial.
Todo exterior puede ser también un interior.
Los patios no son vacíos residuales entre piezas construidas, sino habitaciones abiertas al cielo. Su escala, sus límites y su relación con las estancias hacen que sean espacios plenamente habitables, aunque carezcan de techo. En ellos, la arquitectura deja de definir el interior mediante el cerramiento y comienza a hacerlo mediante la construcción de umbrales, sombras, vegetación y recorridos.
La parcela deja así de ser el límite de la casa para convertirse en una extensión de ella.
Esta operación permite invertir la lógica habitual de la vivienda aislada. En lugar de colocar un objeto construido en medio de un jardín, se construye una pieza que incorpora el jardín a su propia estructura. La casa se entiende como una sucesión de llenos y vacíos, de espacios habitados y espacios vegetales, donde la experiencia doméstica se produce siempre en relación con el paisaje.
Los patios introducen, además, una condición climática. La vegetación, la sombra y el movimiento del aire construyen un microclima propio que permite reducir la exposición directa de los espacios habitables y favorecer la ventilación natural. La configuración espacial se convierte así en un mecanismo ambiental: el aire atraviesa la vivienda, la vegetación filtra la radiación y los patios construyen una secuencia de espacios protegidos.
El jardín no decora la arquitectura; trabaja con ella.
La luz entra también filtrada. Frente a una vivienda completamente expuesta al paisaje exterior, los patios permiten controlar la escala, orientación e intensidad de las relaciones visuales. La casa no busca mirar más lejos, sino mirar mejor. Cada vacío construye un horizonte próximo: un árbol, una sombra, una lámina de agua, un fragmento de cielo.
La intimidad se consigue, por tanto, no mediante el aislamiento de la vivienda respecto de su entorno, sino mediante la construcción de una serie de umbrales. Entre la estancia y el jardín aparece el patio; entre el patio y el exterior, la vegetación; entre la vivienda y el paisaje, una sucesión de filtros que permiten graduar la relación entre lo doméstico y lo abierto.
La piscina participa de esta misma estrategia. Más que un elemento añadido al jardín, prolonga la condición paisajística y climática de los patios, incorporando el agua como otro material del proyecto. Vegetación, sombra, aire y agua construyen una arquitectura donde el confort no depende únicamente de sistemas mecánicos, sino también de la propia configuración espacial.
La vivienda se plantea, finalmente, como una arquitectura de transición.
No existe una separación absoluta entre dentro y fuera. El recorrido doméstico se construye mediante aproximaciones sucesivas, atravesando espacios que pertenecen simultáneamente a la casa y al jardín. El interior se expande hacia el exterior y el exterior adquiere la condición de interior.
Casa Oasis no pretende aislarse del entorno urbano que la rodea, sino producir dentro de él una condición diferente. Frente a la densidad, el vacío. Frente a la exposición, la sombra. Frente al límite rígido entre parcela y vivienda, la continuidad.
Una casa que no se coloca en un oasis, sino que construye su propio oasis: un paisaje doméstico donde arquitectura, clima y naturaleza forman una única experiencia mediterránea.
























